Cuando comienza un año nuevo, solemos (y no se porqué) ponernos metas, a plantearnos nuevos proyectos... un absurdo aunque necesario atisbo de esperanza nos hace creer que este año si que si.... "Este año me gradúo por mis cojones"..."este año voy a poner mi negocio (ahora sí que si)"..."este año voy me voy a apuntar al gimnasio"..."este año empezaré una dieta para bajar los 20 kilos de más que tengo moldeando mi cintura"..."este año me voy a levantar temprano todos los días"...."este año no me conectaré tanto a internet para mejorar mi vida social"...."este año ya no voy a fumar (mucho)"...."esta año cambiaré mis balas del GRAW 2 por pistachos".... etc, etc.
Pero pasados un par de meses, nos olvidamos de todo porque se cruza la pereza, la cerveza, las tapitas del bar, el sofá, los miércoles de champions, los sábados y domingos de liga y algunas cositas más.
Y de ahí viene la angustia de saberse un "cacho de trozo de carne" incapaz de cumplir con sus metas.
Luego llega un amago de depresión que suele evidenciarse cuando tratas de ponerte el mismo bañador del año pasado para ir a la playa (este año otra vez me toca camuflarme bajo la sombrilla), y ya cuando el sentimiento de fracaso frustra cualquier pensamiento positivo sobre uno mismo, nos damos cuenta que ya es noviembre, y entonces comenzamos a pensar en los propósitos para el año nuevo... y un hilo de esperanza nos invade...."este año si que si, por mis cojones"....

FELIZ AÑO 2008 A TODOS, COMPAÑEROS
